Los contratos de arrendamiento en Turquía están regulados principalmente por el Código de Obligaciones Turco (Türk Borçlar Kanunu, TBK), específicamente en los Artículos 299-356. Estos artículos establecen los derechos y obligaciones tanto del arrendador como del arrendatario, así como las condiciones para la terminación del contrato.
Un contrato de arrendamiento debe especificar el bien inmueble arrendado, el monto del alquiler, la duración del contrato, y las condiciones de pago. Según el Artículo 300 del TBK, el arrendador está obligado a entregar el bien en condiciones adecuadas para su uso y mantenerlo en buen estado durante el período de arrendamiento. Por su parte, el arrendatario debe pagar el alquiler puntualmente y utilizar el bien de manera apropiada, evitando daños excesivos.
La ley turca también regula los aumentos de alquiler. Según el Artículo 344 del TBK, los aumentos anuales no pueden exceder la tasa de inflación oficial publicada por el Instituto de Estadísticas de Turquía (TÜİK). Además, la Ley de Protección del Inquilino ofrece garantías adicionales, especialmente en contratos residenciales, limitando la capacidad del arrendador para desalojar al inquilino sin causa justificada.