Los SPA internacionales suelen elegir derecho extranjero (por ejemplo, inglés o neoyorquino) para regir el contrato, mientras que la transmisión de acciones puede seguir sujeta al derecho local de la sociedad.
En resolución de controversias predomina el arbitraje internacional, por su confidencialidad, mayor previsibilidad y mejor ejecución transfronteriza. Las cláusulas de arbitraje son críticas en operaciones con inversores institucionales.