SPA (transmisión), SHA (relación entre socios) y estatutos (marco público) deben estar perfectamente alineados.
Un conflicto entre estos documentos puede generar disputas: por ejemplo, un veto en el SHA que no aparece en los estatutos, o restricciones estatutarias que contradicen el SPA.
Una correcta implementación posterior a la firma es esencial para evitar litigios.